La noche comenzó muy pronto para Adele y Juan, el club abría nuevamente sus puertas y con ellas, las posibilidades de una noche maravillosa comenzaban también, sin embargo aquella segunda visita al Paradise traería consigo una sorpresa que la pareja nunca hubiera imaginado antes.

―¿Esa no es la chica del restaurante? ―Preguntó Juan a su mujer con un poco de confusión.

―Sí, es ella. ¿Qué hace aquí? ―se preguntó Adele tomando asiento en una de las mesas.

La chica giró de pronto, encontrándose con la mirada directa de la pareja, Juan saludó ligeramente con la cabeza y volvió su atención hacia su esposa para hablar de lo que tenían en mente para esa noche. No sin antes retomar el tema de la chica desconocida.

―Seguramente nos escuchó hablar del lugar en el restaurante y vino a probar suerte ―resumió Juan restándole importancia― creo que es mejor no molestarla.

Adele estuvo inmediatamente de acuerdo y muy pronto echaron una mirada a su alrededor, el lugar estaba lleno, al igual que la última vez. A pesar de no anunciarse demasiado, el Paradise parecía un lugar muy reconocido entre los amantes que disfrutaban la sexualidad de una forma más amplia.

Esa noche fueron Adele y Juan los que se acercaron a una pareja de chicas que se llevaban varios minutos mirándolos con atención, se presentaron amablemente y juntos comenzaron a beber una copa, sintiendo aun que aquella joven misteriosa los observaba de vez en cuando. Muy pronto La pareja de chicas junto a Juan y Adele, se dirigieron a la habitación con jacuzzi, donde se desnudaron y disfrutaron del agua algunos minutos mientras la anticipación y el deseo les calentaba el cuerpo.

Adele fue la primera en besar a una de las chicas, sus cuerpos mojados brillaban bajo la tenue luz del local, Juan se acomodó más ampliamente en el jacuzzi sintiendo las manos de la otra mujer acariciaban su pecho y bajaban hasta su polla erecta y dura. Por el rabillo del ojo Adele notó que aquella mujer que habían conocido en el restaurante, estaba mirándolos y quiso darle un espectáculo de primera.

Besó los pechos con hambre y la música suave en los altavoces combinaban perfectamente con los gemidos suaves que iban elevándose. Juan en cierto punto pensó en que debía felicitar a los dueños por el excelente diseño de las habitación y los detalles tan cuidados. El envoltorio de un condón sonó al abrirse, la mujer se lo puso en la boca y enfundó la polla de Juan con una maestría que lo dejó totalmente sorprendido y excitado.

Adele ya tenía un par de dedos profundamente dentro de la vagina de la otra chica y la tenía gritando, jadeando y retorciéndose. Antes de entrar en la segunda chica, Juan trabajó sobre su cuerpo, excitándola aún más y en el preciso momento en que entró en ella, su mirada se cruzó con la mujer que los observaba claramente excitada.

Duraron más de una hora en aquella habitación y cuando estuvieron listos, salieron al bar para beber unas copas, comer algo y charlar un poco más sobre cosas muy variadas. Adele y Juan se preguntaron brevemente a donde había ido la mujer, sin embargo se alegraron de tener frente a ellos una experiencia totalmente nueva.

Que prometía grandes cosas.

Continuará…